LECHUGA: variedades y beneficios

Se conoce popularmente como Lechuga, pero también se le denomina Lactuca. Su nombre científico es Lactuca Sativa. Se trata de un género de fanerógamas perteneciente a la familia Asteraceae.

Su verdadera fama se debe a que es el ingrediente más simple, común y recurrente para el platillo más ligero de todos: la ensalada.

Su cultivo se da desde hace más de 2000 años, la misma cantidad numérica de las variedades existentes.

Sin embargo, de los casi 580 tipos descritos, solo abarcan unas 120 especies aceptadas.

No está claro de donde proviene. Se dice que de la India, no obstante hay quienes la ubican de las regiones templadas de América del Norte y Eurasia.

Son hierbas anuales, bienales o perennes. La forma de su especie más común es redonda en la que las hojas se presentan en capas.

Variedades de Lechuga

Entre los distintos tipos de Lechugas que se encuentran en el mercado y en los cultivos se hallan: la Lechuga romana, la Escarola (picante y algo amarga), Lollo Rosso (de origen italiano y color rojo), Lechuga Francesa, Lechuga Iceberg (parecida a una col por su forma), la Cogollo romana y la Hoja de roble roja.

Propiedades de la Lechuga

La lechuga se caracteriza por su bajo aporte en calorías. En 100 gramos comestibles se encuentran solo 18 calorías, al igual que un 94% de agua, 3% de glúcidos, 0,6% de celulosa, 0,2% de lípidos y 1% de prótidos.

Cuenta con una buena dosis de minerales, tales como el potasio, fósforo, calcio y magnesio. Los oligoelementos también están presentes en sus componentes: manganeso, cobre, cinc, níquel, entre otros.

Es rica en diversas vitaminas. Posee vitamina A (en forma de carotenoides), del grupo B, C y E. Su contenido en ácido fólico también es destacable.

Por otro lado, tiene una sustancia interesante: la lactucarium, la cual trabaja sobre el sistema nervioso como un calmante, dándole a la Lechuga propiedades relajantes y que favorecen el sueño.

Su poder saciante es tan solo otra característica que la hace ideal para dietas adelgazantes. Es remineralizante, refrescante y alcalinizante.

Beneficios y usos medicinales

El principal beneficio que aporta la Lechuga en el cuerpo humano es, sin dudas, su ligereza y valor nutricional para dietas.

Por otro lado, se dice de la Lechuga que debido a su contenido de sustancias tipo alcaloide, posee un efecto sedante, por lo que resulta calmante y tranquilizador.

Va bien para el insomnio y un sueño de calidad.

Además, cuenta con algunas cualidades analgésicas que ayudan a superar dolores. También es beneficiosa para la vista y frente a la retención de líquidos.

En el aparato digestivo es muy funcional. Tiene una acción aperitiva y es saciante.

Estimula las glándulas digestivas y por su contenido en fibras activa la labor laxante. Asimismo, drena el hígado, desplegando una acción depurativa a nivel general en el organismo.

Los diabéticos pueden comerla sin problemas y recibir el beneficio de sus propiedades hipoglucemiantes, es decir que reduce el azúcar de la sangre.

Puede ayudar en la prevención de cáncer de pulmón y de colon debido a que es rica en betacaroteno.

Usos para aprovechar los nutrientes

Para obtener al máximo los beneficios de la Lechuga es recomendable comprarlas en buen estado, sin manchas u hojas rotas.

Su conservación debe ser cuidadosa, mejor en refrigeración o en zona húmeda y fresca sin toques de luz o aire.

Elegirlas frescas y en temporada alta, que se sitúa en la primavera. No remojarla por demasiado tiempo pues en el agua se pueden perder sus propiedades minerales y vitaminas.

Aderezar con vinagre o jugo de limón, no cortarla demasiado y prepararla poco antes de comer.

Contraindicaciones y efectos secundarios

No hay problemas muy resaltantes en cuanto al consumo de este vegetal. Sin embargo, en ocasiones, según la forma de consumo o modo de preparación puede causar ciertas reacciones.

Cuando se come en exceso consigue producir una baja de potasio en el organismo, lo que puede conllevar a sentirse fatigado o cansado, debilita los músculos y en los peores casos causa dolor estomacal, náuseas o vómitos.

Quienes deben evitar comer mucha Lechuga son personas con problemas renales o quienes deban estar activos en cuerpo y mente. También puede causar gases o flatulencias por la fibra.

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