LAVANDA: más que una planta aromática

planta de lavanda

La Lavanda es una planta perteneciente a la familia de las Lamiáceas. Se conoce por diferentes nombres, entre ellos Lavandula, Espliego, Alhucema o Cantueso.

Es popular por su inigualable olor que se usa en muchos productos aromatizantes.

Se cultiva en distintas zonas que abarcan el continente africano, la región macaronésica, la cuenca mediterránea, la península arábiga y el continente asiático.

Es simple conseguir los arbustos de la planta de Lavanda, generalmente se encuentran aledaños a otras plantas como las de Romero y Tomillo.

Pero lo que la hace muy fácil de identificar es el color violeta que la caracteriza y su particular fragancia.

Variedades de Lavanda

Existen distintas variedades de esta planta con características muy similares. Algunos son de diferente tamaño y tonalidad pero sus olores en cualquier especie son llamativos.

Entre los tipos de Lavanda que existen se hallan: la Lavanda officinalis o lavanda común que es la principal.

Otras son la Lavandula angustifolia o espliego (de Europa), Lavandula dentata, Lavandula latifolia (española), Lavandula Lanata (española también), Lavandula stoechas, Lavandula viridis (de las pocas que difieren en color. Son verdosas), Lavandula canariensis, Lavandula allardii, entre otras.

Todas contienen distintas propiedades positivas.

¿Para qué sirve?

No solo es requerida para la aromatización y producción de fragancias de diversos productos, sino que también es útil por sus beneficios y propiedades para la salud y la belleza.

semillas de lavanda

Propiedades

Trabaja como antiséptico natural, cuando existe alguna herida ayuda a limpiarla, reducir sangrado y evitar infección. Además, cuenta con propiedades antiinflamatorias que colaboran en la recuperación de alguna lesión.

Sirve como un relajante para el sistema nervioso central, por lo que reduce el estrés, el insomnio y la ansiedad. También tiene propiedad antioxidante. Es antivírica y antibacteriana.

Usos medicinales y beneficios

Se utiliza, como ya se mencionó, para aliviar síntomas emocionales como ansiedad, estrés e insomnio (mejorando la calidad del sueño), mediante té o infusión.

También ayuda en problemas de hipertensión. El sistema nervioso también se beneficia de sus bondades. Ayuda a una mejor digestión.

Por otro lado, reduce la presión arterial, disminuye la fiebre, estabiliza los latidos del corazón y combate la depresión.

En cuanto a sus usos medicinales vía externa o tópica, funciona para tratar dolores de cabeza, lumbar, tortícolis, dolor en los pies y para promover la cicatrización de aftas.

Con aplicación de lavados de la planta Lavanda se logra eliminar bacterias como candidiasis, tricomona e infecciones vaginales y del flujo vaginal.

Otros usos

Más allá de sus beneficios médicos, la Lavanda es utilizada para beneficios cosmetológicos y aromatizantes.

En perfumes o espray doméstico, para los autos y para las propias personas es muy común.

Darse baños con la planta es funcional para evitar la pérdida del cabello, hidratación y para brindarle una mejor salud.

Además, bañarse con la Lavanda y agua caliente es ideal para la relajación, sobre todo antes de irse a dormir.

El aceite esencial de la planta de Lavanda es óptimo para la realización de masajes relajantes, en la sien y músculos, así se reducen dolores.

Sus distintos productos, tés o infusiones se encuentran en el mercado de forma industrial, pero en casa también es posible preparar los brebajes, aceites e infusiones que ayudan en la salud.

También se usa con el fin de producir esencias condimentarías.

Un hecho curioso es que la Lavanda es la flor nacional de Portugal.

lavanda planta medicinal

Contraindicaciones y efectos secundarios

Como toda planta tiene ciertas reglas para su uso. En el caso del aceite de Lavanda, se aconseja que solo se emplee de forma externa, debido a que puede causar alergias de otro modo.

Si una persona se encuentra en proceso de desintoxicación de alcohol, lo mejor es no consumir la Lavanda en infusión ni usar sus gotas de manera externa.

No debe ser utilizada en niños menores a los 2 años. En los hombres, el uso continuo o frecuente del aceite de Lavanda puede causar algunos desequilibrios hormonales.

En pacientes con enfermedades como cirrosis, hepatitis o con úlcera gastroduodenal puede provocar más daños. Lo mismo ocurre en personas con enfermedades como el Parkinson o con epilepsia.

El aceite también debe ser evitado a toda costa por las mujeres embarazadas, ya que cabe la posibilidad de que cause un aborto.

Su ingesta en forma excesiva puede causar somnolencia por relajar demasiado.

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