EQUINÁCEA

La equinácea es una planta herbácea que pertenece a la familia de asteráceas. Esta especie es originaria de Norteamérica. Sus propiedades y beneficios para la salud son amplios.

equinacea planta

Normalmente, la Equinácea llega hasta el metro de altura, posee hojas lanceoladas, enteras y con tres nervaciones.

Su raíz es negra y picante. Las flores son de color rosa o púrpura, cuentan con lígulas estrechas y son periféricas. En cuanto a las flores internas, tienen un color amarillo pálido y son tubulares.

En su historia, las primeras referencias halladas en cuanto a su uso datan del año 1870 por los nativos norteamericanos.

Se sabe que se utilizaban para calmar los dolores de muelas, de garganta, infecciones, heridas, mordeduras de serpientes, etc. Ya en el siglo XX fue cuando se expandió la información y se llevó hasta el continente europeo.

Variedades de Equinácea

Existen hasta nueve especies de Equináceas, sin embargo, son tres las más usadas habitualmente debido a sus grandes beneficios para la salud humana.

Se trata de la Purpúrea, la Pálida y la Angustifolia. De todas ellas se pueden aprovechar las hojas, flores, la raíz o la planta entera.

Componentes

Según distintos expertos, son cuatro los componentes principales que posee la Equinácea: alquilaminas, glicoproteínas, polisacáridos y derivados del ácido cafeico o ácido chicónico.

La riqueza de cada uno de los componentes puede variar según la especie o la parte de la planta en cuestión.

Por ejemplo, se puede diferenciar un pedazo de raíz de la Equinácea purpúrea a otro pedazo de la planta completa.

Propiedades de la Equinácea

La planta de Equinácaes tiene propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y la capacidad de reforzar y potenciar el sistema inmunitario y hacer incrementar las defensas.

Beneficios y usos médicos

Son múltiples los beneficios que se pueden obtener al utilizar esta planta medicinal. Principalmente, uno de los más populares privilegios que ofrece es contra el resfriado común, protege de infecciones y ayuda a aumentar las defensas.

Por lo tanto es un estimulante para el sistema inmunológico.

Asimismo, ayuda a combatir otro tipo de infecciones como las urinarias, en la sangre, en genitales, en las encías, entre otras. Sirve para aliviar dolores de garganta, ya que reduce la inflamación en las anginas.

Calma migrañas, aplaca síntomas de afecciones en la epidermis, tales como herpes, heridas, eccemas, hemorroides, picaduras y psoriasis.

Igualmente es útil para tratar problemas de digestión y de acuerdo a estudios inhibe síntomas propios de la gripe tipo A.

Otro dato curioso es que también se recomienda en personas con diagnóstico de hiperactividad, déficit de atención, fatiga excesiva o incluso en pacientes con cáncer, todo esto debido a sus propiedades antiinflamatorias y por su refuerzo en el sistema inmune.

¿Cómo se utiliza?

Cuando se trata de problemas externos, como los de la piel por ejemplo, se usa de forma tópica a través de ungüentos. Además, la Equinácea se encuentra en cápsulas o líquido para el consumo por vía oral.

Generalmente, se recomienda tres gramos aproximadamente de la planta o de la raíz por día. También se puede tomar de forma natural, en extracto seco o fluido.

equinacea purpurea

Contraindicaciones

Aunque la ingesta de Equinácea en corto plazo es considerada segura, es posible que sea contraproducente en personas que sufran de enfermedades autoinmunes.

Está contraindicado en mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y en quienes tengan hepatopatías.

Además, según las monografías de la Comisión E alemana no debe administrarse si existen problemas como la tuberculosis, esclerosis múltiple, síndrome de inmunodeficiencia adquirida, colagenopatías y otros desordenes inmunológicos.

Efectos secundarios

De acuerdo a estudios, la Equinácea puede causar ciertas alergias, más que todo en niños menores a los 12 años, entre ellas pueden ser: asma, urticaria, anafilaxis, problemas respiratorios, inflamaciones o erupciones en la dermis.

Otros efectos secundarios en quienes ingieran la planta podrían ser: nauseas, vómitos, diarrea, fiebre, dolor de estómago, dolor en músculos o articulaciones, dolor de garganta, dolor de cabeza, mareos, sabores raros o desagradables en la boca, confusión, boca seca, entre otros.

Los posibles efectos secundarios causados por la planta pueden producir el deterioro del organismo de forma progresiva.

Asimismo, es necesario acudir al médico, no solo para concretar la dosis adecuada, sino también cuando se presenten cualquiera de los síntomas secundarios y debe hacerse de manera inmediata.

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